Poliedro 4

Lanzamiento el 8 de Noviembre de 2011 a las 20.00 hrs. en la Feria Internacional del Libro de Santiago (FILSA 2011).

Se materializa un cuarto Poliedro, por Miguel Ángel Ferrada.

En una escena acostumbrada a los “saludos a la bandera”, a los lanzamientos de “números uno” que pocas veces son continuados en un “número dos”, a los proyectos rápidamente abortados por la desidia, la desilusión o las batallas intestinas, la irrupción de un cuarto volumen de esta colección no es un hecho menor. Para nada.

Hay un trazo significativo en el número cuatro que no quiero dejar escapar.

Donde el número uno se relaciona con el punto, la ocupación mínima de una coordenada en el espacio tiempo, donde el número dos indica la relación más rudimentaria entre dos puntos, el número tres es la primera figura geométrica plana que posee un cuerpo, una superficie propia. Es el triángulo, que dependiendo de la dirección que le demos puede adquirir atributos femeninos o masculinos, características que solo se adivinan potenciales en el punto y la línea. El triángulo indica un repliegue, una voz, una consolidación del crecimiento.

Los invito a (re)mirar Poliedro3 para que se den cuenta de la evolución que plantea en términos editoriales con respecto a sus dos antecesores. Se nota en ese volumen una distancia, un giro y una dirección.

Y ahora se materializa delante de nuestro ojos Poliedro 4.

Todo gesto que implica el ejercicio de la voluntad para vencer la adversidad, y pocas cosas requieren tanta voluntad como la edición de una antología que ya va en su cuarto volumen, se entretejen con sincronías acausales que las revisten de un sentido a veces antojadizo, pero no por ello equívoco.

El número cuatro tiene relación con el cuadrado, la primera figura geométrica estable. Es la consolidación del proyecto, donde la dirección otorgada por el triángulo se asienta y comienza a girar sobre sí misma, para convertirse, en un próximo estadio, en un círculo, un motor. Una estructura cristalina, polifacética, que destella en sus distintas facetas.

Ya sea en la narración de una fisura, como en el relato de Luis Saavedra, en la descripción de objetos improbables que perpetra Patricio Alfonso, el mundo futuro de Rodrigo Juri o la infidencia que retuerce un hecho histórico en el relato de Ángela González o en los otros relatos que aportan Castro, Flores, Guajardo, Gúmera, Ortega, Rojas, Rosselot y Véliz, el Poliedro se despliega ante nosotros en distintos registros. Poliedro adquiere cuerpo. Poliedro danza.

Al equipo casi consolidado del volumen tres, se suman nuevos e interesantes aportes, de autores que poseen una voz ya reconocible y reconocida como es el caso de Francisco Ortega y José Luis Flores. Su presencia atraerá sin lugar a dudas a nuevos lectores que tal vez desconocían esta colección y que ahora podrán disfrutarla.

(Si eres de los que por primera vez tiene un Poliedro en la mano, te invito a acechar a los perpetradores de esta iniciativa para que, intercambio a convenir mediante, puedas sumar los tres objetos previos a tu colección).

En el tarot, el número cuatro corresponde al Emperador. Se representa como un hombre de poder, sentado. Una figura hierática y tan absoluta, que podríamos pensar que está inmóvil. Sin embargo, a sus costados podemos ver, en la versión diseñada por Frieda Harris y Aleister Crowley, dos poliedros cristalinos que parecen girar a gran velocidad.

Algo similar ocurre con este libro. Por un parte se ve rotundo, consolidado, sólido en su propuesta. Pero lo habita una energía que augura la continuidad saludable de este proyecto. Hago la apuesta de que próximamente nos reuniremos en la convocatoria de un quinto volumen. Pero que no nos distraiga el futuro. No. Lo que importa es lo que tienen en sus manos.

Ahora los invito a la fascinación de contemplar las facetas de este Poliedro.

Miguel Ángel Ferrada, Junio de 2011.