Lanzamiento de Poliedro 4 en la Filsa, 8 de noviembre de 2011

Galería de imágenes. Pronto incluiremos más, junto con una reseña.

Galeria lanzamiento Poliedro 4

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Firma Invitada: La Voz del Territorio

Por Emilio Araya
Fantasía Austral

El momento que vive la literatura fantástica chilena ha puesto sobre la mesa el imaginario colectivo de nuestra nación y nuestra cultura. Escribimos sobre Chile desde una simbología telúrica, tratando de rescatar los mitos que nos pertenecen, para así poder pagar la deuda histórica que tenemos con la realidad metafísica del continente. Abundan los Traucos, Basiliscos, las Pincoyas y las Machis, las historias del campo y de la ciudad desconocida. De este modo, abrimos una ventana que nos permite respirar aire fresco y, a la vez, llenarnos los pulmones con los ecos del pasado.

En la mayoría de casos que conozco, el diálogo de los autores con el territorio es explícito. La tremenda aceptación de la ucronía como instrumento para reformular el Chile de todos los días es una prueba contundente de esta tendencia. Como muestra, Jorge Baradit hace un trabajo notable al reformular el pasado reciente valiéndose de SYNCO. Después, vuelve a repetirse el plato con Kalfukura, libro que reinstala la riqueza de nuestro vapuleado y humillado semillero mitológico. Sigue leyendo “Firma Invitada: La Voz del Territorio”

¡Exijo asombro!

Si leo un libro sobre el nuevo Conan, o el nuevo Legolas, me arrojaré al pozo más profundo del averno. Lo que hoy busco en fantasía es muy distinto y trasciende a las clasificaciones. Me importa un carajo si es fantastique, sci-fi, horror, etc. Busco la voz del autor, busco disciplina y caos en sus sentencias, busco la construcción comprometida de un discurso. En pocas palabras, le pido lo mismo que a cualquier otro libro de ficción. Solo separo las literaturas en dos veredas respecto a su cercanía con la realidad. Una separación caprichosa, egoísta y altanera, un gusto que me doy.En esta columna no tengo la menor intención de mirar hacia atrás, adular viejas glorias, ni mucho menos.Es que por primera vez en mucho tiempo siento que la vereda del frente comienza a poblarse por hombres y mujeres que cambian su territorio habitual. Hoy nos asombra, pero siempre tuvieron pies para caminar, siempre tuvieron una voz para hablar, ojos para leer y sea lo que sea que se necesite para escribir. El fenómeno de la fantasía no es nuevo, pero su población comienza a ser cada día más interesante. Empezamos hoy a pararnos frente a nuestra nueva tradición fantástica, la verdad es que estamos pariendo una hace muy poco, pero me ahorraré la molestia de hablar de fundaciones y refundaciones, eso se lo dejo para los que saben. Hoy vengo a mostrarles los habitantes que han cruzado la calle y se han atrevido a crear un nuevo imaginario. Sigue leyendo “¡Exijo asombro!”

Daniel Guajardo en Nuevomundo #19

El e-zine Nuevomundo primero fue una revista en papel en el pequeño pero gran mundo de los fanzines de ciencia ficción de principios de los 1980’s, en Argentina. Su recorrido llegó a los 16 números y se detiene en 1991. Vuelve en 2006 como una publicación electrónica de distribución gratuita y elige publicarse cuatro veces al año, siguiendo el calendario celta.

En el número 19, correspondiente aImbolc, el ritual de la fertilidad, aparece nuestro amigo Daniel Guajardo. Su relato“La esfera de nada” es el elegido para abrir la fiesta y relata cómo una civilización felina lidia con una amenaza totalmente desconocida, pero de alguna medida familiar. Le acompañan relatos de Hernán Domínguez NimoPatricia Kieffer y Juan Valitutti, entre otros. Vale destacar que, como en los buenos viejos tiempos, la portada viene con una hembra generosa y con vestido de Eva.

El e-zine mantiene su hemeroteca abierta a todo el mundo para que la descarguen.

El marciano más bello, por Luis Saavedra

En la exposición que se hizo en su homenaje, todos los ítems exhibidos sobre Klaus Nomi fueron arrebatados por enardecidos fanáticos. Para su funeral, orquestó una tormenta de ésas que se ven en “Cumbres Borrascosas” y una dama de capa negra lloró sin consuelo sobre su féretro. Falleció de SIDA el 6 de agosto de 1983 como una de las primeras víctimas famosas, abandonado y temido por sus más cercanos. Un día antes, su amigo Joey Arias tuvo un sueño con él en dónde Nomi volvía a cantar; Ariasle decía: “Ahora tú serás el Fantasma de la Ópera” y él respondía: “Sí, posiblemente”.

Le oí cantar en un video de Youtube la primera vez, viniendo desde una bitácora de cultura psicotrónica. Lo primero que uno observa impactado es su figura de blanco y negro que es imposible de reducir, aunque tomo prestado las palabras de su director musical, Kristian Hoffman“Klaus fue un rostro de duende, pintado como un robot Kabuki. Fue un estilo: una interpretación medieval del siglo 21 pasando por el Berlín de 1929. Fue una voz, casi inhumana en variación, desde el soprano operático hasta el general prusiano.” Y luego está su voz, una voz de serafín agudísima que no puede salir de ese cuerpo esmirriado vestido de marciano.

Klaus Sperber siempre quiso cantar y, en su infancia, con las monedas que su abuela le daba, compraba discos de ópera. Todo por culpa de María Callas, con quien creía estar conectado de una manera mágica. La vez que ella fue a cantar a su ciudad, Klaus saltó al escenario para conocerla, aunque muy brevemente.“Fue como un incendio dentro de mí”, declararía después. Al otro día, se hizo la promesa de cantar profesionalmente y contrató los servicios de una profesora de canto. De Alemania pasó a Nueva York y en 1972, durante la presentación de una versión gay de“Das Rheingold”, de Richard Wagner, apareció por primera vez el extraterrestre bicolor. Nomi es un anagrama de “Omni”, la revista de ciencia ficción y temas afines que por ese entonces le había capturado la imaginación. Pero la alegoría también servía para representar su soledad ante una sociedad que no aceptaba su homosexualidad.

Pero el marciano tenía una agenda muy concreta dentro de la escena del new wave de los 1970’s y 1980’s, forjar un nuevo status de canto a través de la ópera y la música pop. Su maestro Ira Stiff lo deja bien en claro: “Es la única persona que dio sentido a la mezcla (…) y que comprendía ambos estilos y los hizo funcionar conjuntamente. Llevó su voz a sonidos y lugares lejanos, que la gente jamás había escuchado antes.” Su primer disco es de 1981 e incluye “The Cold Song”, de Henry Purcell, una pieza de difícil ejecución que demuestra el control sobre sus capacidades, y su alienígena versión de “The Twist”, de Chubby Checker. Vendría su segundo álbum, en 1982, siempre mezclando lo que nunca se había mezclado, bajo el sello de su voz y estética. Y luego “Encore” y un disco de presentaciones en vivo que resulta simplemente delicioso. Si solo fuera por estos registros, Nomi tendría que ser elevado a esas rarezas genéticas que llamamos genios, pero era más ambicioso y quería producir una ópera completa y moderna. Mala suerte: tuvo que marchar de la Tierra antes de completar este deseo. Sin embargo, sus acólitos lanzaron en 2007, el día de su cumpleaños número 64 (24 de enero), “Zak Bakdaz”, un disco de grabaciones de Klaus Nomi en una óptica completamente diferente, una space opera llena de kitsch con el aire de 1979. La primera sorpresa: es un registro fresco que suena sin chirridos, la segunda: es su obra maestra. Klaus Nomi, ese hermoso marciano que nos visitó, nos dejó este huevo de pascua para que lo abriéramos hoy y fuéramos colonizados con su amor interestelar. ¿Habrá algún terrestre que se resista? ¿Qué sentido tiene hacerlo?

Fuentes: Wikipedia, The Village Voice, Cinematografia.cl

Luis Saavedra Vargas nació en 1971 en Santiago de Chile. Siempre se interesó en lo fantástico por su estética de colores chillones y luminosos y sus monstruos siempre enfurecidos con buen gusto por las mujeres. Dice que su casa es Poliedro y se siente orgulloso de este colectivo de escritores. Escribe cuentos de vez en cuando y el resto del tiempo prefiere dormir como lirón o comer como sabañon.

Espadas y pistolas láser, por Daniel Guajardo

Es una guerra en la que ningún contrincante puede ganar, es la magia contra la tecnología, es la fantasía versus la ciencia ficción.

Por años vengo escuchando que son géneros distintos, tan distintos que escribir fantasía Y ciencia ficción es una contradicción vital. Mas con los años de experiencia y la madurez, esa aseveración me resulta falsa e infantil.

Porque hablar de “los” géneros está errado. Siempre ha sido y siempre será el Género Fantástico como un todo que engloba a las ficciones que explotan la suspensión de la incredulidad incluyendo elementos imposibles en sus historias. Lo demás son subdivisiones creadas para distinguir entre un tipo de fantasía y otro.

¿Y por qué digo esta perogrullada matapasiones? Porque junto con el discurso de “somos distintos, no nos mezclen” viene la segregación, el menosprecio, la discriminación completa. Porque un autor que escribe ciencia ficción “no se pasa” a la fantasía así nomás, a no ser que siempre haya escrito fantasía con toques de ciencia ficción. ¡Traidor! ¡Infiltrado!

Todos escribimos fantasía. Todos. Incluso el que escribe realismos irreductibles, eso incluso es una fantasía salida de su cabeza. Aunque me estoy yendo al chancho, no hay nadie, absolutamente nadie que NO escriba fantasía (en la literatura creativa). Y ya no queda mucha gente que se ponga la chaqueta del sub-género como género separado con características propias, tal vez en España encontremos algunos.

En la literatura fantástica, para los que la escribimos, no hay grandes diferencias entre las historias que contamos. De verdad que no. Las distinciones, cuando vale la pena hacer alguna para que el lector informado compre exactamente lo que le gusta, versan entre las estructuras que usamos para contar esas historias. Porque a final de cuentas se trata de personas en ambientes fantásticos. Personas con poderes mágicos o con tecnologías de punta, con varitas o pistolas, con espadas o naves espaciales.

Son personas y sus conflictos. Lo fantástico nos permite mostrar lugares de su alma, forzar situaciones en ambientes exóticos. Y nos permite viajar muy lejos sin salirnos de nuestros zapatos. Es como una droga.

Al final se trata de plasmar nuestros sueños y compartirlos con otros. No es mucho más que eso. Hablar de géneros literarios a esta altura es como hablar de razas en la especie humana. Somos todos iguales. Escribimos todos acerca de lo mismo.

Daniel Guajardo, Enero 2011.