¡Exijo asombro!

Si leo un libro sobre el nuevo Conan, o el nuevo Legolas, me arrojaré al pozo más profundo del averno. Lo que hoy busco en fantasía es muy distinto y trasciende a las clasificaciones. Me importa un carajo si es fantastique, sci-fi, horror, etc. Busco la voz del autor, busco disciplina y caos en sus sentencias, busco la construcción comprometida de un discurso. En pocas palabras, le pido lo mismo que a cualquier otro libro de ficción. Solo separo las literaturas en dos veredas respecto a su cercanía con la realidad. Una separación caprichosa, egoísta y altanera, un gusto que me doy.En esta columna no tengo la menor intención de mirar hacia atrás, adular viejas glorias, ni mucho menos.Es que por primera vez en mucho tiempo siento que la vereda del frente comienza a poblarse por hombres y mujeres que cambian su territorio habitual. Hoy nos asombra, pero siempre tuvieron pies para caminar, siempre tuvieron una voz para hablar, ojos para leer y sea lo que sea que se necesite para escribir. El fenómeno de la fantasía no es nuevo, pero su población comienza a ser cada día más interesante. Empezamos hoy a pararnos frente a nuestra nueva tradición fantástica, la verdad es que estamos pariendo una hace muy poco, pero me ahorraré la molestia de hablar de fundaciones y refundaciones, eso se lo dejo para los que saben. Hoy vengo a mostrarles los habitantes que han cruzado la calle y se han atrevido a crear un nuevo imaginario.

Confieso que la literatura fantástica me rechazaba a momentos, algunos tipos de ciencia ficción aún lo hacen a momentos. Pero creo que hoy comienzo a entender que no era un problema con los géneros, sino con las banderas, los límites y las voces que se dibujaban sobre lo que entendíamos por fantasía.

Admiro a los constructores de universos más que a los narradores de sentires, siendo que veo valor en ambos. Admiro a los creadores de espacios para habitar, más que a los pedagogos del espíritu y, por supuesto, creo más en el chico que comienza creando su universo propio al que comienza copiando, siendo que la imitación es un proceso natural del aprendizaje.

Admiro a pocos humanos el día de hoy, pero sí me entrego al amor por las obras. Creo que mis contemporáneos tienen que decir cosas interesantes y mi ego me permite reconocerlo. Los abre caminos de este momentum son claramente Ygdrasil de Jorge BaraditIdentidad Suspendida deSergio Amira y Caja Negra de Álvaro Bisama. Eso se sabe, eso se ha dicho, pero tengo el derecho a repetirlo. Además me sirven de marco para hablar de una generación que sigue a los generadores, gente que puede pasear entre géneros sin culpa. Tengo a mis preferidos por supuesto, algunos aún noveles, pero están ahí, acechando. Creo que merecen la atención de sus ojos gentes comoGabriel Merida que baila con la prosa y la poesía, siendo a mi gusto el más literario de todos los que nombraré hoy.

Favoritos también puedo escoger entre los viejos cracks de la ciencia ficción, como Luis Saavedra, quien ha mantenido un discurso vivo por años sobre el tema. También nombro aquí aFrancisco Ortega, que tiene el don de aquellos que consolidan y solidifican, de los que acrecentan tanto su obra como las de los otros.

Como ven, puedo ser un glotón literario, pero escojo con razones que quizás podemos compartir, pero sigamos. Hay otros mortales creando cosas interesantes, dando formas nuevas. Veo asombro proveniente de clásicos como El Doctor Mortis, manejado por Miguel Ferrada, así como de la gente de Fantasía Austral, o los mismos Poliedro.

La literatura fantástica puede decir cosas, a veces sutiles, a veces tremendas. Es verdad que hay ojos más críticos y esperando más basuras en ella que en otros lados.

¿En qué lado de la vereda me ubico hoy? Sinceramente no sé, no podría saberlo. Por amor a la honestidad me guardaré esa respuesta, porque cualquiera sea el día de hoy, será mentira mañana. Lo que es honesto el día de hoy es declarar que busco el asombro con un hambre, estoy seguro que aún no todo se ha leído.

JLF, 2011.

José Luis Flores es escritor antes de cualquier cosa, guionista, creador de experiencias, dinámicas y juegos. Lector compulsivo. Fue creador de universos para la difunta Salo S.A y ahora oficia de Director Creativo, editor, consejero y asesor en todas las materias en que nadie quiere opinar. A su haber tiene las aventuras de Alicia, la niña vampiro (2 volúmenes), un poemario en sus inicios pretéritos y la próxima novela Las Bestias.

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Un pensamiento en “¡Exijo asombro!

  1. Gabriel Bornes dice:

    Como lector, me gusta el asombro. Solo que cada vez me cuesta más por todo lo que he leído. No solo en ideas oríginales, sino en formas y en estilos para narrarlas.

    Gonzálo Oyanedel, me dijo hace mucho tiempo: “No hay nada nuevo bajo el sol, solo la forma en que lo cuentas”.

    Porque en eso quedó claro, que cualquier trabajo literario merece eso, “trabajo”. Investigación y dedicación para mostrarnos el universo que cada autor ha descubierto en su mente y que espera ser contado.

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