Espadas y pistolas láser, por Daniel Guajardo

Es una guerra en la que ningún contrincante puede ganar, es la magia contra la tecnología, es la fantasía versus la ciencia ficción.

Por años vengo escuchando que son géneros distintos, tan distintos que escribir fantasía Y ciencia ficción es una contradicción vital. Mas con los años de experiencia y la madurez, esa aseveración me resulta falsa e infantil.

Porque hablar de “los” géneros está errado. Siempre ha sido y siempre será el Género Fantástico como un todo que engloba a las ficciones que explotan la suspensión de la incredulidad incluyendo elementos imposibles en sus historias. Lo demás son subdivisiones creadas para distinguir entre un tipo de fantasía y otro.

¿Y por qué digo esta perogrullada matapasiones? Porque junto con el discurso de “somos distintos, no nos mezclen” viene la segregación, el menosprecio, la discriminación completa. Porque un autor que escribe ciencia ficción “no se pasa” a la fantasía así nomás, a no ser que siempre haya escrito fantasía con toques de ciencia ficción. ¡Traidor! ¡Infiltrado!

Todos escribimos fantasía. Todos. Incluso el que escribe realismos irreductibles, eso incluso es una fantasía salida de su cabeza. Aunque me estoy yendo al chancho, no hay nadie, absolutamente nadie que NO escriba fantasía (en la literatura creativa). Y ya no queda mucha gente que se ponga la chaqueta del sub-género como género separado con características propias, tal vez en España encontremos algunos.

En la literatura fantástica, para los que la escribimos, no hay grandes diferencias entre las historias que contamos. De verdad que no. Las distinciones, cuando vale la pena hacer alguna para que el lector informado compre exactamente lo que le gusta, versan entre las estructuras que usamos para contar esas historias. Porque a final de cuentas se trata de personas en ambientes fantásticos. Personas con poderes mágicos o con tecnologías de punta, con varitas o pistolas, con espadas o naves espaciales.

Son personas y sus conflictos. Lo fantástico nos permite mostrar lugares de su alma, forzar situaciones en ambientes exóticos. Y nos permite viajar muy lejos sin salirnos de nuestros zapatos. Es como una droga.

Al final se trata de plasmar nuestros sueños y compartirlos con otros. No es mucho más que eso. Hablar de géneros literarios a esta altura es como hablar de razas en la especie humana. Somos todos iguales. Escribimos todos acerca de lo mismo.

Daniel Guajardo, Enero 2011.

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